Tiempo de lectura: 2 minutosLa Forma no es el objetivo del Tai Chi, simplemente es la forma de practicarlo
Cuando empezamos a practicar tai chi, lo primero que queremos es terminar la Forma completa. Nuestra mente occidental, acostumbrada a la velocidad y los resultados inmediatos, no comprende por qué debemos esperar tanto para aprenderla entera.
Dejar una Forma incompleta nos genera una sensación de abandono, como si no bastara. Y apenas terminamos una, queremos empezar otra. Pero esto revela un malentendido fundamental: la Forma no es el objetivo, sino la manera en que practicamos tai chi.
Las Formas se crearon para que los guerreros recordaran movimientos y aplicaciones. Cada escuela desarrolló las suyas según sus principios. Lo que realmente importa es que el tai chi se aprende tomando consciencia y se practica mediante la repetición.

Cuando los movimientos están internalizados y no tenemos que pensarlos, empieza la verdadera práctica. Cuando el movimiento es consciente, unificado e interno, la energía circula y desbloquea. Esto se logra con un movimiento o con doscientos: no importa la cantidad mientras cada uno se ejecute de manera consciente.
Practicar una Forma completa o por la mitad no tiene importancia mientras la repetición no sea mecánica, sino que nos lleve a un estado relajado pero atento. Una vez que la memoria corporal nos permite practicar sin pensar en lo que sigue, debemos concentrarnos en cada movimiento en el momento justo de ejecutarlo.
Saber muchas Formas puede ser el camino fácil: una tras otra sin profundizar realmente. Saber conformarse con una sola Forma es tomar el camino difícil, pero definitivamente el de mejores resultados. Practicar una sola Forma durante toda una vida implica perfeccionarla, internalizarla hasta lo más profundo de nuestro ser y, desde ahí, conocernos, sanarnos y vivir de otra manera.

Texto original de Marcela Thesz
https://taichidelparque.blogspot.com/search?q=la+forma+no+es+el+objetivo



