Degustación de té #4

en la búsqueda del equilibrio

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El pasado viernes 20 de marzo compartimos una mañana muy especial entre alumnos e invitados en la escuela. Una de esas actividades que, sin ser “clase” como tal, acaban reforzando justo lo que más nos interesa: el ambiente, la calma y el compartir.

Comenzamos con unos minutos de práctica suave para ir aterrizando. Hicimos ejercicios de respiración, algunos movimientos en silla y un pequeño juego de sensibilidad que nos ayudó a conectar con el cuerpo y entre nosotros. Una forma sencilla de dejar fuera el ritmo del día y entrar en algo más tranquilo.

Después pasamos a la parte central: la degustación de té.

Probamos dos variedades bastante distintas entre sí:

  • Rock Tea (Yancha): un tipo de té que viene de las montañas rocosas de Wuyi, en China. Tiene un sabor muy característico, más profundo y mineral, con ese punto tostado que a algunos nos recuerda a madera o incluso a frutos secos. Es un té que invita a beber despacio, a notar cómo evoluciona en boca y cómo cambia entre una infusión y otra.

  • Oolong: también semioxidado, pero con un perfil más suave y aromático. En este caso resultó más ligero, con notas más florales y dulces, fácil de beber y muy agradable para quienes quizá no están tan acostumbrados a sabores más intensos. Fue interesante comparar ambos y ver cómo cada uno encontraba su favorito.

La degustación se acompañó además de algo que ya empieza a ser tradición: varios trajisteis dulces caseros. Pequeños detalles que hicieron que todo se sintiera todavía más cercano y cuidado.

Para cerrar, hicimos una pequeña rifa con tres premios:

  • Una bolsa de tela de la escuela

  • Una taza de la escuela

  • Una pequeña colección de hierbas para infusión

Más allá de los premios, fue otro momento de risas y buen ambiente.

La actividad duró unas dos horas, que se pasaron bastante rápido. Nos quedamos con la sensación de haber compartido algo sencillo pero muy valioso.

Gracias a todos por venir, por participar, por traer cosas ricas y, sobre todo, por ayudar a crear ese ambiente tan agradable y amistoso que hace que merezca la pena organizar este tipo de encuentros.